Soy Helena Trujillo, psicoanalista de Grupo Cero. En este blog encontrarás artículos y noticias sobre psicoanálisis, salud y bienestar, cultura, relaciones de pareja, psicología y muchos más temas que te interesan.
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miércoles, 6 de noviembre de 2013
martes, 6 de septiembre de 2011
Relaciones de Pareja: mi mujer me quiere dejar
ELLA RETOMÓ TU CAMINO A LA VIDA
Tal vez a usted le haya pasado lo mismo. Se dejó llevar por sus deseos, el amor, fue dejando de lado a las amigas, ya no tenía tiempo, le apetecía estar con su pareja. Puede que ponga como excusa que ellas también tenían su vida, sus compromisos, pero usted no se dio cuenta de que dejaba atrás las relaciones que la mantenían viva, aquellas con las que se divertía, con las que hablaba, iba de compras, compartía sus inquietudes, sus compañeras. Se metió de lleno en su relación de a dos y todo su tiempo lo repartía entre las tareas diarias y él, la familia y él, el trabajo y él.
Pasaron los años y llegaron los hijos, las papillas, los pañales, los cambios de humor, la falta de tiempo para salir, la desgana sexual, los enfados, la suegra, el dinero… Empezaron a salir las primeras arrugas, las canas, la casa se fue convirtiendo en su palacio o su cárcel. Ahora se siente desencantada, no sabe cómo ha llegado hasta aquí, el vaso se fue colmando y ahora ha rebosado. Su pareja ya no le llena como antes, apenas hablan, él quiere saber a dónde va, con quién habla, opina sobre la ropa que se pone y sobre el dinero que gasta, no colabora lo que debería en el cuidado de los niños y en la cama ya no saltan las chispas como antes. La distancia entre ambos se ha hecho patente, ya no aguanta más. Si buscamos el detonante de este rechazo tal vez no lo encontremos, puede que haya sido la suma de muchas cosas, o que alguien avivó el deseo dormido, o que despertó del letargo en el que estaba sumida.
Muchas parejas llegan a terapia en este estado de cosas. “Ella ha cambiado, dice que me quiere dejar”. “¿Cómo no me he dado cuenta?”. “Ya no lo deseo”. “Quiero sentirme libre”. Dejarse llevar por el amor sin guías es un viaje muy peligroso que tiene consecuencias. Las pasiones no suelen ser buenas consejeras, hay que domeñarlas y marcarles un rumbo que tenga en cuenta la vida que uno ya tenía. Si dejamos de lado las aficiones, los amigos, la familia, la privacidad… acabaremos por sentirnos prisioneros en muros que nosotros mismos hemos levantado. Si alguien, para estar contigo, te pide que seas otra persona, tal vez debas elegir otro compañero/a. Lo que al principio parece amor y confianza, luego lo llamamos celos y control. Para poder disfrutar de la vida de pareja, primero hay que disfrutar de la vida de cada uno, respetarnos a nosotros mismos y respetar el tiempo de la otra persona. Comprender los gustos de las demás personas es imposible, sólo podemos aceptarnos diferentes y pactar para poder convivir. Las personas felices irradian felicidad a su alrededor. Las personas sacrificadas acaban vengándose. No siempre el camino de la vida feliz sea separarse, muchas veces es pensar y comportarse de forma diferente a como lo venían haciendo, ser otros y descubrir, día a día, cómo pueden ser felices y hacer felices a esa persona que han elegido como compañero/a de vida.
Helena Trujillo
Psicoanalista – Asesora Matrimonial
miércoles, 23 de junio de 2010
Charla de Psicoanálisis SOBRE LAS RELACIONES DE PAREJA.
CHARLA-COLOQUIO DE PSICOANÁLISIS | |
JUNIO, Miércoles 30 a las 19:30 hrs. LAS RELACIONES DE PAREJA. Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. C/ Hilera, s/n. Edificio Hogar. Dept. Librería ENTRADA LIBRE | |
Las relaciones de pareja siempre son fuente de curiosidad y, muchas veces, de preocupaciones. ¿Cómo alcanzar el éxito? ¿Cómo hacer que funcione la relación? ¿De qué depende nuestra forma de entender las relaciones? De estos y muchos otros asuntos hablaremos en esta charla-coloquio en la que esperamos que las preguntas del público den pie a una interesante conversación. | |
TALLER DE ESCRITURA EN MÁLAGA | |
DOMINGOS A LAS 19 HORAS. (Junio, Julio y Agosto horario 20 horas) Dirigido a personas que quieran disfrutar de la lectura y la escritura. Además de otros valores añadidos a la experiencia: establecer nuevos intereses y relaciones sociales, superar su timidez, invertir su tiempo libre en una actividad productiva y lúdica, etc. Precio 60 euros al mes. Jóvenes y pensionistas 45 euros. | |
miércoles, 2 de junio de 2010
Odio a los hombres
“ODIO A LOS HOMBRES”
“Ellos son así, traicioneros, infieles por naturaleza, te embaucan y luego te dejan tirada a la primera de cambio”. Cuántas veces no habremos escuchado esto, mujeres resentidas por alguna mala experiencia sentimental o, simplemente, prejuicios sobre el sexo opuesto. Todos tendemos a generalizar alguna que otra vez, pero las verdades como tales, cuando se trata de los seres humanos, no existen.
¿Por qué una mujer puede llegar a decir que odia a los hombres?; ¿puede llegar a ser tan negativo un desengaño amoroso como para poner punto y final a toda oportunidad de enamoramiento?; ¿son todos los hombres iguales?; ¿por qué poner las esperanzas de felicidad en ellos?; ¿acaso son los que nos tienen que proveer de todo?; ¿si una relación sale mal, todas tienen que salir mal?
Cuando se trata del amor entre hombres y mujeres hay muchas ideas preestablecidas, cada uno tiene unas expectativas diferentes que no siempre concuerdan con la realidad. Hombres y mujeres no tienen las mismas necesidades ni tampoco la misma forma de satisfacerlas. Lo que podría ser complementario, muchas veces queremos que sea idéntico, cosa que es imposible. La mayoría de los malentendidos se producen porque no asumimos la realidad de las relaciones amorosas, no se diferencian tanto del resto de relaciones humanas. Tiene que prevalecer el respeto, la educación, el derecho a la intimidad, los gustos propios. Sinceramente, todos podemos reconocer que en pareja la mayoría de estas cosas no se respeta. Existe la tendencia a pensar que tener intimidad es engañar al otro, que si hay proyectos individuales estos irán en detrimento de la relación, que la confianza es mostrarse ante el otro tal cual uno es, es decir, con todos los defectos. Es el principio del fin.
Al igual que podemos hablar teóricamente de cierto desprecio a lo femenino en los hombres, ya sea por desconocimiento de nuestra propia naturaleza o porque en muchas ocasiones sólo hemos sido objeto y no sujetos del deseo; en muchas mujeres también anida una hostilidad hacia los hombres que podemos ver en muchas actitudes feministas. Muchas mujeres atribuyen al varón una vida más fácil y asequible, como si a ellos el pan y el reconocimiento les cayera del cielo sin ningún trabajo previo. Hay que reconocer que si el hombre ha alcanzado algún prestigio social ha tenido que invertir horas de trabajo, dinero y sacrificar muchos momentos amorosos y de ocio. Sin embargo, si queremos alcanzar un lugar equivalente al de muchos hombres, tendremos que tomar un camino equivalente, que no igual, porque el que repite lo hecho jamás lo alcanzará.
Ellos también tienen que abandonar la casa materna para conquistar un mundo nuevo y desconocido, también aman y preferirían quedarse en brazos de su enamorada, ellos también dejan a los hijos con dolor para ir a trabajar. Su mundo lo tienen que hacer con sus propias manos y, muchas veces, construyen parte del mundo de la mujer con la que comparten la vida. ¿Reconocemos las mujeres la generosidad que muchos hombres han tenido con nosotras? Hablamos del trabajo doméstico, de la ardua labor del cuidado de los hijos, pero digno es reconocer que ellos también hacen algo por la familia. Tal vez, unos y otros tengamos que aprender cosas del mundo femenino y del mundo masculino, tal vez no existen medias naranjas, sino medias vidas y a lo que deberíamos aspirar es a ser dos naranjas, tener vidas completas.
Cuando hacemos del amor el centro de todas las cosas, no tenemos en cuenta que, como decía Freud en su texto “El malestar en la cultura”: jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos; jamás somos tan desamparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado a su amor. Diría que esa es la base del resentimiento de muchas personas cuando, tras una ruptura sentimental, afirman no querer probar nunca más esa medicina. Si esperamos que el amor nos genere la felicidad que nos tiene que dar el trabajo, las relaciones sociales, los proyectos sociales, no sólo nos quedaremos sin amor, sino que además, nos sentiremos profundamente defraudados. Si no proyectamos nuestro futuro, no podremos ser felices. La felicidad es la realización de un trabajo, en conjunto entre dos o más personas. Y si no, no hay felicidad. El resentimiento y el odio no pueden ser buenos compañeros de vida, tenemos que reconocer los errores propios cometidos en la relación de pareja, parte de responsabilidad tenemos en ese fracaso y estar abiertos a nuevas personas, no porque sea necesario tener pareja para vivir, pero sí es necesario amar a otros para vivir. Vivir acompañado no es un consejo, es la única manera de vivir.
Helena Trujillo
Psicoanalista Grupo Cero
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