domingo, 10 de enero de 2010

CANDIDATURA DE MIGUEL OSCAR MENASSA AL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2010



Madrid, 25 de diciembre de 2009

Al Comité del Premio Nobel de Literatura

Este año la IWA (Asociación Internacional de Escritores) ha sugerido al poeta Miguel Oscar Menassa, de Argentina, para ser considerado como candidato para el Premio Nobel de Literatura para el 2010. Emigró a España en 1976 y ha desarrollado allí un gran Movimiento Científico Cultural, uno de los más importantes del Mundo en la segunda mitad del siglo XX. Junto con esta carta, pueden encontrar una página con una pequeña nota biográfica y una muestra de su poesía, su dirección es:
Poeta Miguel Oscar Menassa
Grupo Cero
Calle Duque de Osuna, 4
28015 Madrid
España
La IWA fue fundada en 1978. Apoya los derechos y las libertades en la Declaración Universal de Derechos Humanos para todos en cualquier lugar del mundo. Valoramos: el respeto y la comprensión de todas las culturas y tradiciones étnicas, la libertad de expresión y la diversidad, con la meta de un mundo justo. Más fundamentalmente que la lucha por la libertad de expresión y la diversidad, rechazamos el racismo, el sexismo, “tribalismo” y la discriminación por edad.
La IWA tiene muchos miembros distinguidos como: El Marqués K. Vella Harber, Gran Prior Internacional y Cabeza del Ejecutivo del Supremo Consejo de la Orden de San Juan de Jerusalén (Malta); El Principe Waldemar Baroni Santos (Brasil); Don Ciro Punzo, Príncipe de Cnosso y Manzanilla (Italia); Lord Viktor Busá, Presidente del Parlamento de los Estados Internacionales por la Seguridad y la Paz; El Príncipe Dom Duarte Nuno Joao Pio de Orleáns y Braganza, de Portugal; Dr. Denis Kelleher Muhillym, Presidente de la Universidad Internacional Americana; Dr. Fernando Enrique Cardoso, Presidente saliente de Brasil, de 1994 a 2002, Frei Betto, y escritores famosos como: Ernesto Sábato (Argentina), Noan Chomsky (USA), Fernando Alegría (Chile), Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz en 1992, Guatemala, Fidel Castro, Cuba. Entre los inmortales: Dr. Jean Bernard (Francia), Carlos Drummond de Andrade (Brasil), Alberto Moravia (Italia), Ella Fitgerald (USA), Eugene Ionesco (Rumanía), Jorge Guillén y Francisco García Pavón (España,)Juan Carlos María Onetti (Uruguay), Augusto Roa Bastos (Paraguay), Juan Rulfo (México), Julio Cortázar y Manuel Puig (Argentina); Margerite Durás (Francia), Dr. Rosemary C.Wilkinson, Presidente de WAAC (Asociación del Oeste para la Conservación del Arte), Melina Merkuri (Grecia) y muchos otros, aproximadamente 1.430 asociados en 130 países en los cinco continentes del mundo.
Espero merecer su atención en este asunto y le envío mi respeto y consideración.
Sinceramente,
Teresinka Pereira
Presidente de la IWA

PUEDES APOYAR LA CANDIDATURA EN http://menassapremionobel.blogspot.com

jueves, 7 de enero de 2010

Las resistencias contra el psicoanálisis

Las resistencias contra el psicoanálisis
No se puede decir mejor.

Extracto del texto escrito por Sigmund Freud en 1924

El lactante sostenido por el brazo de su nodriza que se aparta sollozando de una cara extraña; el creyente que inicia el nuevo año con una oración, y que saluda, bendiciéndolos, los primeros frutos del estío; el aldeano que se niega a comprar una guadaña si no lleva la marca de fábrica familiar a sus antecesores. En los tres casos se trata de un mismo displacer, que en el niño halla expresión elemental y primitiva, en el creyente aparece artificiosamente elaborado, para el aldeano se convierte en motivo de una decisión. Pero la fuente de este displacer es el esfuerzo que lo nuevo exige a la vida anímica. Sería tentador hacer de la reacción psíquica frente a lo nuevo el tema de un estudio especial, pero también se suele observar la actitud opuesta: una sed de estimulación que se apodera de cuanto nuevo encuentra, simplemente por ser nuevo.
La aprensión ante lo nuevo no debería sentar plaza en la labor científica. La ciencia, eternamente incompleta e insuficiente, está destinada a perseguir su fortuna en nuevos descubrimientos. Para evitar el engaño fácil le conviene armarse de escepticismo, y rechazar toda innovación que no haya soportado su riguroso examen. Mas este escepticismo muestra en ocasiones dos características insospechadas, pues mientras se opone con violencia a la novedad recién nacida, protege respetuosamente lo que ya conoce y acepta, conformándose, pues, con reprobar aun antes de haber investigado. Pero así se desenmascara como un simple heredero de aquella primitiva reacción contra lo nuevo, como un nuevo disfraz para asegurar su subsistencia.
Todos sabemos cuán frecuentemente en la historia de la investigación científica las innovaciones fueron recibidas con intensa y pertinaz resistencia. Una recepción particularmente ingrata le fue deparada al psicoanálisis. Su novedad era indiscutible, aunque junto a estos hallazgos elaborara cuantioso material ya conocido de otras fuentes.
Al principio su importancia fue puramente terapéutica: pretendía establecer un nuevo y eficaz tratamiento de las enfermedades neuróticas. Pero ciertas vinculaciones  llevaron al psicoanálisis más allá de su objetivo original. De tal manera, por fin, llegó a sustentar la pretensión de haber fundado sobre nuevas bases nuestra entera concepción de la vida psíquica. Después de un decenio de completo desdén, se convirtió de pronto en objeto de interés público, y al mismo tiempo desencadenó una tempestad de indignada reprobación.
El psicoanálisis halló desde entonces numerosos seguidores de importancia, animados por diligente afán que lo ejercen como procedimiento terapéutico para los enfermos nerviosos, como método de investigación psicológica y como recurso auxiliar de la labor científica.
Si alguien lograse demostrar y aislar la o las sustancias hipotéticas que intervienen en la génesis de las neurosis, tal hallazgo no tropezaría por cierto con la protesta de los médicos. Sólo podemos tomar como punto de partida el cuadro sintomático que presentan las neurosis; por ejemplo, en la histeria, el cortejo de trastornos somáticos y psíquicos. Ahora bien: tanto las experiencias de Charcot como las observaciones clínicas de Breuer nos enseñaron que también los síntomas somáticos de la histeria son psicogénicos, es decir, que representan sedimentos de procesos psíquicos transcurridos.
El psicoanálisis tomó este nuevo conocimiento como punto de partida, comenzando por preguntarse acerca de la índole de esos procesos psíquicos que dan lugar a tan singulares consecuencias. Pero semejante orientación científica no podía agradar a la generación médica de entonces, educada en el sentido de la valoración exclusiva de los factores anatómicos, físicos y químicos sin estar preparada para apreciar lo psíquico, de modo que lo enfrentaron con indiferencia y aversión. Evidentemente, los médicos dudaban de que los hechos psíquicos pudieran ser sometidos, en principio, a una elaboración científica exacta.
Los síntomas de la neurosis histérica eran tenidos por productos de la simulación; las manifestaciones del hipnotismo, por supercherías. Hasta los psiquiatras, cuya atención se ve asediada por los fenómenos psíquicos más extraordinarios y asombrosos, no se mostraban dispuestos a considerarlos en detalle y a perseguir sus vinculaciones, conformándose con clasificar el abigarrado cuadro sintomático.
En esta época materialista -o, más bien, mecanicista- la medicina realizó magníficos progresos, pero, no obstante, ignoró ciegamente el más excelso y difícil de los problemas que plantea la vida.
Cabría aceptar que la nueva doctrina despertara tanto más fácilmente el aplauso de los filósofos. Pero aquí tropezó con un nuevo obstáculo, pues lo psíquico de los filósofos no equivalía a lo psíquico del psicoanálisis. ¿Qué puede decir, pues, el filósofo ante una ciencia como el psicoanálisis, según la cual lo psíquico, en sí, sería inconsciente, y la consciencia, sólo una cualidad? Naturalmente, el filósofo afirmará que un ente psíquico inconsciente es un desatino. El filósofo, que no conoce otra forma de observación más que la de sí mismo, no puede seguir al analista por este camino. Así, el psicoanálisis sólo saca desventajas de su posición intermedia entre la medicina y la filosofía.
Semejante situación bastaría para explicar la recepción indignada y reticente que los círculos científicos dispensaron al psicoanálisis, pero no permite comprender cómo se pudo llegar a esos estallidos de furia, sarcasmo y desprecio. Tal reacción permite adivinar que debieron haberse animado otras resistencias, fuera de las meramente intelectuales; que fueron despertadas fuertes potencias afectivas.
Nos encontramos ante todo con la fundamental importancia que el psicoanálisis concede a los denominados instintos sexuales en la vida psíquica del hombre. Según la teoría psicoanalítica, los síntomas neuróticos son deformadas satisfacciones sustitutivas de energías instintivas sexuales, cuya satisfacción directa ha sido frustrada por resistencias interiores. Más tarde, cuando el psicoanálisis traspuso los límites de su primitivo campo de labor, permitiendo su aplicación a la vida psíquica normal procuró demostrar que los mismos componentes sexuales, desviados de sus fines más directos a otros más lejanos, constituyen los más importantes aportes a las obras culturales del individuo y de la comunidad. Estas afirmaciones no eran totalmente nuevas, pues ya el filósofo Schopenhauer había señalado con palabras de inolvidable vigor la incomparable importancia de la vida sexual.
Pero los adversarios olvidaron la existencia de tan ilustres precursores, ensañándose con el psicoanálisis como si éste hubiera cometido un atentado contra la dignidad de la especie humana.
La cultura humana reposa sobre dos pilares: uno, la dominación de las fuerzas naturales; el otro, la coerción de nuestros instintos. Entre los elementos instintuales así sometidos a su servicio, descuellan por su fuerza y su salvajez los instintos sexuales en sentido más estricto. El psicoanálisis jamás estimuló el desencadenamiento de nuestros instintos socialmente perniciosos; bien al contrario, señaló su peligro y recomendó su corrección.
Pero la sociedad nada quiere saber de que se revelen tales condiciones. La sociedad sostiene un estado de hipocresía cultural que necesariamente será acompañado por un sentimiento de inseguridad y por la precaución que consiste en prohibir toda crítica y discusión al respecto.
Esto rige para todas las tendencias instintuales, es decir, también para las egoístas. El psicoanálisis pone al descubierto las flaquezas de este sistema y recomienda su corrección. Propone ceder en la rigidez de la represión instintual, concediendo más espacio a la sinceridad. Ciertos impulsos instintuales, en cuya supresión la sociedad ha ido demasiado lejos, han de ser dotados de mayor satisfacción; en otros, la represión se muestra ineficaz y debe ser sustituida por un procedimiento mejor y más seguro.
El psicoanálisis fue tachado de «enemigo de la cultura». Hasta ahora la actitud del hombre frente al psicoanálisis sigue siendo dominada por este miedo.
El psicoanálisis puso fin a la fábula de la infancia asexual, demostrando que los intereses y las actividades sexuales existen en el niño pequeño desde el comienzo de su vida. Todo esto se puede confirmar con tal facilidad, que realmente fue preciso desplegar un enorme esfuerzo para lograr pasarlo por alto. En efecto, cada individuo recorre esta fase, pero luego reprime enérgicamente su contenido, llegando a olvidarlo. La repugnancia ante el incesto y un enorme sentimiento de culpabilidad son residuos de esa prehistoria individual.
Las fuertes resistencias contra el psicoanálisis no eran, pues, de índole intelectual, sino que procedían de fuentes afectivas.
El concepto psicoanalítico de la relación entre el yo consciente y el inconsciente constituye una grave afrenta contra el amor propio humano, afrenta psicológica, equiparándola a la biológica, representada por la teoría evolucionista, y a la anterior, cosmológica, infligida por el descubrimiento de Copérnico.
No es fácil formarse un juicio independiente en las cosas psicoanalíticas, a menos que se haya experimentado esta ciencia en carne propia o en el prójimo. No es posible hacer lo último sin haber aprendido antes determinada técnica harto dificultosa.

martes, 5 de enero de 2010

Un regalo de reyes

UN REGALO DE REYES



El día amanece radiante, las calles aún están húmedas de la lluvia caída la noche anterior. Los comerciantes se afanan en abrir pronto sus negocios y suben ruidosamente sus persianas. No es un día cualquiera, es aquél en el que todos hemos soñado en nuestra infancia, aquél en el que la noche nos parece más larga que nunca, en el que nuestros sueños anuncian personajes cargados de regalos.

Este ha sido un año difícil para muchos, crisis, paro, problemas económicos, embargos, tristezas, desaliento. ¿Traerán alguna esperanza los Magos de Oriente? ¿Qué nos deparará esta nueva década que recién se estrena? Estamos tan acostumbrados a sufrir por todo, a ver siempre la paja en el ojo ajeno, a olvidarnos de las pequeñas virtudes y de todo lo bueno que también tiene la vida.

Si hubiera escrito una carta a los Reyes Magos no le habría pedido que me tocara la lotería, que no estaría mal, ni que mi teléfono no dejara de sonar porque la gente se anima al psicoanálisis, que tampoco estaría mal; sino que les pediría que fuésemos un poquito diferentes. A veces somos tan tercos que no queremos aprender nada nuevo, nos aferramos a nuestros antiguos ideales que nos prometen el oro y el moro y que nunca se cumplen. El hombre es el único animal que cae una y otra vez en la misma piedra, y no hay forma de sacarlo de ese círculo. Está más valorada la hipocresía que la sinceridad, se prefiere al falso amigo al que nada le importas, que al buen amigo que te advierte de los peligros de tus conductas. Se prefiere el cinismo del que critica por hacer daño y que no barre su propia casa, ni educa a sus propios hijos ni ama a nadie sólo a sí mismo. El mundo gira y gira como dice el tango, y a veces es un mundo tan traicionero, donde es uno mismo el que se traiciona, el que puede alejarse de su propio rumbo y vivir la vida de otros que ya vivieron. No nos damos cuenta de que si uno no se para a pensar a dónde quiere ir, puede llegar a cualquier lado, a una cloaca.

Queridos Reyes, si escribiera una carta, os pediría más sensibilidad, más humanidad. La vida no puede vivirse de cualquier manera. No puedo hacer al otro responsable de mis problemas ni mirar al cielo para ver caer las soluciones. Un poco de sentido común, de espíritu científico, de cultura. Este mundo necesita más personas que amen la vida y no la desperdicien. Más letra y menos sangre, más palabras y menos lágrimas.

Si una carta sirviera para todo esto estaríamos salvados. Pero la vida no es sueño, la noche de Reyes es eso, una noche. Y mañana el día amanecerá, como otros tantos, llenos de rencor, avaricia, silencio. A no ser que tú, que yo, que nosotros, nos animemos a lo contrario.


Helena Trujillo
Psicoanalista Grupo Cero

lunes, 4 de enero de 2010

¿Qué hacer con un hijo rebelde?

REBELDÍA ADOLESCENTE
Muchos padres nos llaman desesperados: “Ya no puedo más, se nos ha ido de las manos. Ha cambiado totalmente, parece otra persona. ¿Qué hemos hecho mal?”.
Para muchos jóvenes la adolescencia supone un tiempo de ruptura y de cambio y sus padres, desorientados, no saben cómo afrontar este tiempo, cómo orientar a sus hijos, como evitar que abandonen los estudios o tomen un mal camino.
Desde que pisamos por primera vez este mundo toda nuestra vida es cambio, la adolescencia no deja de ser sino un tiempo más en nuestro crecimiento. Freud dice que la separación de los padres, propia de este momento, es lo más doloroso y lo más necesario que impone el crecimiento. Frente a la adhesión a los padres, propia de la época infantil, el adolescente tiene que separarse de ese amor prohibido e interesarse por lo extraño, ajeno a lo familiar. No obstante, hay que decir que es más fácil abandonar a los padres que a los modelos ideológicos por ellos impartidos, lo que implica que muchos hijos que aparentemente se llevan mal con sus progenitores, son fieles seguidores del modelo ideológico que ellos le han transmitido. Recuerden que las apariencias engañan.
  Los recursos que antes eran habituales ya no sirven para enfrentarse a la nueva situación; es una época de rupturas y pérdidas porque el cuerpo infantil sufre enormes modificaciones, los padres protectores e idealizados de la infancia se pierden. El adolescente se siente fuera de lugar.
Nuestra vida depende de otros, a pesar que la sociedad actual nos inculque valores como el individualismo, hay que recalcar la necesidad de vincularnos a los otros. Es fundamental que los padres no se den por vencidos. Sus hijos les necesitan, de forma diferente, pero siguen siendo figuras muy importantes para la vida de los jóvenes.
Cuando el joven comienza a mostrar dificultades, lejos de llevarlo a lo patológico, hay que ayudarle a crecer. La intervención psicoanalítica es muy útil y, en muchos casos, necesaria. Los jóvenes necesitan tener voz, pronunciar aquello que les preocupa, construir su futuro y el tiempo del análisis puede permitirles no sólo resolver sus problemas de crecimiento, sino establecer las bases para una nueva relación con sus padres. Una aparente agresividad y rebeldía puede ser una demanda de amor y atención que nadie ha percibido.
Helena Trujillo Luque
Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero

Cursos breves de psicoanálisis


CURSOS DE INICIO INMINENTE
CURSO BREVE DE INTRODUCCIÓN AL PSICOANÁLISIS
Se imparte los lunes de enero de 21:30 a 22:30 horas
Se imparte de forma presencial y online
El curso está dirigido a todos aquellos que quieran conocer el Psicoanálisis, un pensamiento que ha revolucionado el arte, la salud mental y la filosofía. 

La producción central de la obra de Freud es el concepto de inconsciente. Del inconsciente sabemos por la interpretación de sus manifestaciones en análisis. Estas son, entre otras: el sueño, la sexualidad, los actos fallidos u olvidos y el síntoma, cada una de estas formaciones o manifestaciones de lo inconsciente serán abordadas en el curso. 

Impartido por la psicoanalista Helena Trujillo.

PROGRAMA DEL CURSO
·         Clase 1:La interpretación de los sueños
·         Clase 2: ¿Por qué olvidamos?
·         Clase 3: Sexualidad en psicoanálisis
·         Clase 4: ¿Por qué enfermamos?


PRESENCIAL: C/Esperanto,9-2ºD Málaga 
ONLINE:Retransmisión por TV HT PSICOANÁLISIS (via internet, para todos los países). En el curso de las retransmisiones en directo se puede intervenir para preguntar o comentar por chat.

CURSO SOBRE LA SEXUALIDAD EN PSICOANÁLISIS
Se imparte los Miércoles de enero de 21:30 a 22:30 horas
Se imparte de forma presencial y online
El curso está dirigido a todos aquellos que quieran conocer el Psicoanálisis, un pensamiento que ha revolucionado el arte, la salud mental y la filosofía. 

La sexualidad adopta, para la ciencia psicoanalítica, un papel fundamental, pero entendiéndola como un concepto mucho más amplio que lo genital. A lo largo del curso trabajaremos el proceso de desarrollo sexual y las desviaciones que se producen.

Impartido por la psicoanalista Helena Trujillo.

PROGRAMA DEL CURSO
·         Clase 1:Desviaciones de la sexualidad normal
·         Clase 2: Desarrollo psicosexual infantil
·         Clase 3: La metamorfosis de la pubertad
·         Clase 4: Síntesis y preguntas

PRESENCIAL: C/Esperanto,9-2ºD Málaga
ONLINE: Retransmisión por TV HT PSICOANÁLISIS (via internet, para todos los países). En el curso de las retransmisiones en directo se puede intervenir para preguntar o comentar por chat.


MÁS INFORMACIÓN PARA INSCRIPCIONES info@htpsicoanalisis.com
Telf. 952 39 21 65

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Cambiar de clase social no es peligroso





¿Cree usted que se transformará en un extraterrestre? ¿Se volverá despiadado  y repudiará a sus personas amadas? ¿El dinero pervertirá su bondad? Cuántas ideas erróneas existen en la mente de una persona que le impiden dar un paso decisivo en su vida. Sabemos gastar el dinero, quemar nuestras tarjetas de crédito en los centros comerciales, vestir a la última moda, viajar hasta el confín del mundo o ponernos labios de plástico. Llevamos coches último modelo, las joyas brillan en nuestra piel, pero nuestros ojos denotan tristeza, nuestra satisfacción sexual escasea, tenemos los dientes podridos, no sabemos educar a nuestros hijos, no hablamos con nuestros familiares…
Saber utilizar el dinero para comprar servicios es algo que implica cambiar de clase social. Comprarse los servicios de un abogado, un dentista, un asesor de imagen, un psicoanalista, eso sólo pueden aquellos que se animen a invertir el papel moneda en lugar de sólo gastarlo. Comprar bienes de consumo no nos transforma, nos mantiene con los mismos pensamientos, incluso en muchas ocasiones nos permite disponer de una vida para la que no estamos preparados. Ejemplos tenemos de personas que tuvieron un accidente mortal con su coche nuevo, o que estropearon su fantástico traje el mismo día del estreno.
El dinero, por tenerlo, no nos enseña a utilizarlo. Hay que transformar nuestra forma de pensar para poner la economía a nuestro servicio y no estar nosotros al servicio de la sociedad consumista. La vida es sólo una y hay que aprovecharla, vivirla con satisfacción, con salud. Educar a los hijos como corresponde. Trabajar no por obligación, sino como derecho y medio de realización personal. Conquistar la sexualidad y no ser esclavos de la moral sexual. Ser responsables, al fin y al cabo, de la vida que tenemos, disponer de los medios necesarios para poder solucionar los problemas que acontecen a lo largo de la vida y no padecerlos  miserablemente mientras disponemos de varias casas, varios coches, montones de billetes debajo del colchón.

Helena Trujillo
Psicoanalista Grupo Cero

lunes, 28 de diciembre de 2009

Aladino y la lámpara maravillosa

ALADINO Y LA LÁMPARA MARAVILLOSA

De pequeña me contaron la historia de Aladino y la lámpara maravillosa. El joven y soñador muchacho se encontró en medio del desierto una antigua lámpara y, mientras la limpiaba, un gran genio salió de su interior. Tras la sorpresa, el muchacho se dirigió al personaje preguntándole quién era y cómo había salido de tan pequeño objeto. El genio, aún aturdido por su larga estadía en el interior de la lámpara, comenzó a contarle su historia. Aladino, estupefacto por lo que estaba escuchando, comenzó a imaginar qué deseos le gustaría que se hicieran realidad. Es tan fácil dejar correr la fantasía, tan sugerente pedir y que se haga, al instante, realidad. Aladino eligió entre el amplio y ambicioso abanico de posibilidades tres deseos, según lo que el genio acababa de decirle. Deseos que cambiarían su vida al instante.
Hoy, a punto de cumplir años, las cosas no son como los cuentos ni nuestra ingenuidad es la de nuestra infancia. La realidad nos devuelve muchas veces  algún que otro desengaño y conseguir lo que anhelamos no es tan fácil como frotar una lámpara maravillosa. No obstante, que las cosas no se consigan de inmediato no empaña la alegría de conseguirlas.
En estos días festivos, de encuentros familiares, de comidas de empresas y de amigos, he tenido la oportunidad de compartir mesa con relaciones que se han ido estableciendo en estos años de trabajo. Vínculos que a veces una misma no se da cuenta que tiene y, sin embargo, ahí están y crecen con los años. Personas amables, con profesiones interesantes y ambiciones de futuro se van sumando, poco a poco, y van enriqueciendo mi mundo, mundo soñado algún día en el pasado y que se va haciendo realidad, granito a granito.
No me desilusiona que la vida no sea como en el cuento de Aladino, que a veces haya que hacer un esfuerzo para levantar el teléfono y llamar a alguien desconocido, que haya que pasar momentos difíciles, que incluso una llegue a sentirse una incomprendida en su tierra. La vida siempre te devuelve con creces lo que has sembrado y compartir una noche, una tarde, con estas personas de bien, multiplica mis energías. Ellos y ellas son los que iluminan mi camino, los que ponen su energía en el exterior para cambiar la realidad de su casa, su barrio, su ciudad. Presentadores de televisión, directores de diarios, empresarios, médicos, promotores asociativos, políticos, conocedores de su tierra, maestros, etc.
Los grandes proyectos se van haciendo a lo largo de los años, a veces, sin darse cuenta, hasta que llegan estos momentos en los que se mira alrededor y puedes ver las personas que se han ido sumando, los logros alcanzados, la vida transformada. Mi vida personal y profesional no ha sido fácil, como no es la vida de nadie, pero tengo la alegría de estar en el camino deseado, con las energías plenas, mirando al futuro de mi ciudad y viéndome ocupar un lugar en ella.
Felices fiestas, feliz año nuevo, compañeros de la vida.

Helena Trujillo Luque